¿Es “siempre” poco?

Los días pasan como cualquier otro y el viento sopla más fresco, pero sé que se acerca el invierno. La misma gente me rodea y el tráfico como que sabe cuando voy a manejar, porque se detiene justo frente a mi. La radio no hace más que sonar y distraerme un poco para no pensarte tanto.

Pero no quiero perderme nada, ni un instante, ni un momento de ti.

El ruido es alto, y las conversaciones abruman y aburren. Pero a mi me provoca un vino y charlar. Charlar contigo. Si, mi mente vaga en varios lugares a la vez. Me intriga lo que ya sé. Te conozco, y eso está bien, pero quiero más. ¿Es “siempre” poco?

Sé bien que no sé que quiero, pero te quiero a ti. Ya. Y mañana, y esta noche. Y al vino también.

Quiero escucharte. Observarte hablar. Verte, e imaginar. Sonreír. Y esto repetirlo toda la vida.

Me siento sin peso, siento que floto. No es amor, es algo más. Pienso en ti y sonrío, tu me llevas a otro lugar. Un lugar que no conocía, un lugar que es extraño pero me gusta. Es un lugar lleno de pequeñas cosas que inundan mi curiosidad.

Pasa el tiempo. Pasa el tiempo junto a ti y me sorprendo. Cada día quiero conocerte más y subir más en el espacio. Toco las estrellas.

Me distraigo viéndolas. Son más brillantes de lo que parecen, son únicas e inmensas. Están dispersas en el universo y yo, aquí tan pequeña queriendo alcanzarlas.

Bésame. Y aunque no logre tocarlas, soñaré que las vi.

Los segundos durarán una eternidad necesaria, así como para mantener tu aroma a mi lado. Y soñaré. Soñaré nuevamente con ellas. Las brillantes.

¿Será que ellas tienen su propio olor? Que duda tan grande. Espero que no, porque así durante mis segundos eternos podré olerte a ti.


Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *